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El
tercer día de rodaje fue en el microcine del Parque Avellaneda.
Pero esta vez yo tenía una autorización firmada en
mis manos, para evitar inconvenientes. Ese día estaban, el
infaltable Sergio Nemirovsky en cámara, Javier Levis y Cecilia
Polidoro como asistentes. Los actores de ese día fuimos Florencia
Smayenka y yo.
........En la película hay un
personaje llamado Lara, que es sorda y muda. Yo quería que
este personaje fuera interpretada por una actriz que realmente fuera
sorda o muda, que fuera rubia, pelo largo, ojos claros, que sea
linda, que tenga carisma, encanto, que aparentara 25 a 30 años,
que fuera más alta que yo (yo mido 1,70 mts o 5.5”en
sistema EEUU) y que sepa expresarse en lengua de señas. Además
que tuviera buena onda y trabajara absolutamente gratis para mí.
.........Busqué a esta actriz
incansablemente. Mientras pasaban las semanas más me informaba
y más difícil parecía el poder encontrar a
la actriz que buscaba. Todo el mundo me decía que era imposible
encontrar a una actriz con todas esas características, incluso
aunque tuviera dinero para pagarle. -Ciertamente no hay nada más
falso que eso, uno con dinero consigue cualquier cosa. Un vez soñé
que era muy rico y que me compraba la cámara digital que
George Lucas utilizó para filmar Episodio II. Luego me desperté
y me dije: “Mi vida es de una tristeza avergonzante. En vez
de soñar con mujeres desnudas sueño con una cámara
digital y encima me despierto antes de usarla”-.
.......Lo más complicado era
encontrar una actriz que supiera lengua de señas, obviamente.
Pero yo no me daba por vencido, Lara era la protagonista femenina
de mi película y tenía que ser como yo quería.
Además, tomar a cualquier actriz y enseñarle lengua
de señas no estaba en mis planes. Por si no lo sabían,
aprender la lengua de señas es más difícil
que hacer sushi con una rueda de bicicleta oxidada.
.........Le conté mi problema
a Ana María Castel, quien interpretaría a mi madre
en la película. Ella me dijo que había trabajado hace
unos años en una telenovela, en la que la actriz Araceli
González interpretaba a una muda. Pero Ana no se acordaba
del nombre de la mujer que había enseñado a Araceli
lengua de señas.
.........Con las pistas que ella me
dio sobre esta mujer, yo me metí en internet durante horas
y averigüe que su nombre era Gabriela Bianco. Luego de muchisimos
llamados telefónicos, puede conseguir su número de
teléfono. La llamé y le dije que necesitaba por lo
menos a 8 personas con las características enunciadas arriba,
para hacerles un casting y de ahí elegir uno. Ella me explicó
lo imposible de mi pedido. Aun así, ella me presentó
a dos chicas, ninguna de ellas era actriz. Una de ellas era Florencia
Smayenka. ¿Y que creen? Ella era sorda, rubia, tenía
el pelo largo, tenía carisma, encanto, aparentaba de 25 años,
era más alta que yo, y obviamente, sabía el lenguaje
de señas. O sea, me salí con la mía una vez
más, contra todos los pronósticos.
.........Ese día filmamos la
escena en que Florencia y yo nos conocíamos en un microcine
en donde había un festival de películas mudas. Generalmente
en esas películas no asiste mucha gente, pero aun así
yo necesitaba algunos extras, para que la sala no se viera vacía.
Estos extras fueron mis dos asistentes, el camarógrafo, la
señora que limpiaba el lugar, una señora de administración,
y una chica que fue al lugar preguntando por alguien.
........Para avisarle a Florencia los
lugares y días de rodaje, lo hacía únicamente
vía e-mail (actualmente también nos comunicamos mediante
mensajes de texto de nuestros celulares). Cuando filmábamos,
ella leía mis labios, o sea que yo tenia que hablarle siempre
de frente. Para indicarle el ¡Acción! y el ¡Corten!,
en caso de que ella estuviera de espalda a nosotros, teníamos
que golpear el piso, ella sentía las vibraciones y actuaba
o dejaba de actuar según la ocasión. Muchos me dijeron
que si Florencia no hubiera sido sorda me hubiera evitado un montón
de problemas, y que me hubiera resultado menos problemático
trabajar con otra actriz, que fuera “normal”.
.........Yo
diría que no fue problemático trabajar con ella, fue
distinto, muy distinto. Ella me obligaba a manejarme de otra manera
en el set de filmación, de una manera que no estaba acostumbrado
y eso me encantaba. Además su trabajo es perfecto y la cámara
la adora. Demostrando así, que una persona diferente, con
una supuesta discapacidad, puede convivir y trabajar con cualquiera.
Solo es cuestión de adaptarnos a esa persona. Nada que no
estemos acostumbrados a hacer. Nosotros vivimos adaptándonos
a personas. Todos los días nos adaptamos a personas malhumoradas,
histéricas, egocéntricas, pretenciosas, gritonas,
mentirosas, psicóticas, mitómanas, pedantes, hiperquinéticas,
ninfómanas, impotentes, esquizofrénicos, impacientes,
inconscientes, irrespetuosos, paranoicos, acomplejados, hipocondríacos,
sexótatas, obsesivos compulsivos, vendedores de seguros para
el auto. ¿Por qué no nos vamos a adaptar a una persona
sorda, muda, ciega, o que le falta un brazo, o que le falta una
pierna? ¿Eh?
.........Finalmente el rodaje terminó
muy bien. Sin mayor inconveniente. Salvo que cada vez me gusta menos
como yo salgo en cámara. Serán lo años, o será
que las cámara de video ahora tienen mas definición.
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